La visita de Independiente a Jujuy se esperaba, al menos por
parte de los hinchas del Rey de Copas, como un eslabón al
menos accesible en la cadena hacia el objetivo final: el
título. Con grandes actuaciones en los últimos partidos
(triunfos ante Arsenal y Vélez, empate vibrante en La Plata
ante Estudiantes), el Rojo iba como favorito, ante el alicaído
rival jujeño, penúltimo en la tablar de posiciones.
En los primeros minutos el partido se dio como se había
previsto, ya que Independiente se paró mucho más adelante
que su rival, y presionaba en el mediocampo para llegar
rápido arriba, para las potenciales definiciones de Bustos
Montoya y Agüero, quienes estuvieron de la partida, así como
el resto de la formación completa, en la que fue la primera
vez en el campeonato que Julio Falcioni pudo repetir
alineación titular.
El gol rojo no tardó en llegar, aunque sí fue de forma poco
común en los últimos años: el boliviano Álvarez ejecutó un
lateral largo hacia el área jujeña, Bustos Montoya peinó de
forma excepcional y el recorrido del balón encontró a un
Eluchans solo, de frente al arco, quien sólo tuvo “frentear”
la pelota para que ésta tocara la red y el festejo rojo se
escuchara fuerte en el norte argentino. En ese momento, a
los 27 minutos de la primera etapa, Independiente decidió
bajar la cortina, en una decisión al menos cuestionable.
El Lobo jujeño no podía soportar otra derrota -la hostilidad
de su propia gente empezó a sentirse-, entonces no lo quedó
otra que salir. En los últimos minutos del primer tiempo
adelantó filas pero no inquietó a Ustari, algo que en el
complemento sería diferente.
El segundo tiempo mostró, quizá, al Independiente más
timorato y conservador del actual Apertura. Flojo en ataque,
casi sin llegadas, con Agüero totalmente aislado y con un
mediocampo que fallaba en la contención de pelota y en el
juego para lastimar.
Además de algunos centros, sólo hubo una llegada roja: una contra que dejó solo a Juan Eluchans sobre el sector izquierdo del ataque rojo, con campo para recorrer y
con "Kun" como obvio receptor de la sistencia que predecería al
2-0. Pero Eluchans erró lo que debió ser un simple pase y
puso a Agüero en una posición incómoda, para que la
definición se fuera a un metro del palo de Luciano Palos. El
gesto del pibe de 17 años hacia Eluchans sintetizó el
sentimiento de los hinchas rojos: es increíble que jugadores como Eluchans, que tienen al menos 4 años como jugadores del
club, sigan teniendo esas fallas técnicas en momentos clave. Sino, recordemos las pálidas actuaciones del "3" en el
Apertura 2002, cuando las papas "quemaban". Mejor ni
hacerlo, sino se empañaría el grato recuerdo de nuestro último título.
Volviendo al partido, Gimnasia, poco a poco, notó que el
Rojo ya pedía la hora mucho antes del final. Y en base a
tiros desde lejos y pelotas paradas (siempre enviadas por
el pie "envenenado" de Juan José Serrizuela -otro campeón
rojo en 2002-) buscó el gol que no llegaba.
Parecía que el objetivo de los de Falcioni se cumpliría y el
Rojo se traería los 3 puntos de la capital jujeña. Quizá era
injusto, pero si se quiere ser campeón, “hay que ganarle a
todos”, como dice el viejo dicho.
Pero si nos basáramos en otros refranes de la pelota, "para
ganar hay que jugar bien", algo que el Rojo no hizo, y quizá
por eso, hubo algo de justicia deportiva. Cuando sólo faltaban 7 minutos y todos ya soñábamos con el
próximo partido en el Libertadores de América para alentar
al escolta o al 3ro. de la tabla, un rechazo de cabeza en el
mediocampo jujeño dejó, tras una grave desconcentración de la
defensa, a Silva en posición de gol. Éste dominó el balón y
corrió unos pasos dentro del área roja, frente a un Ustari
que pareció dudar, o resbalarse, pero que no pudo salir a
achicar. 1-1 y a cobrar. Falcioni tomándose la cabeza y
mirando el reloj fue todo un símbolo. El ingreso de Pereyra
tras el empate también pareció otro manotazo de ahogado.
Así como luego del empate en La Plata desde esta columna se
dijo que con la actitud y el juego mostrados iba a haber más
buenas que malas, el equipo mostró hoy una cara totalmente
distinta en su visita a Jujuy. Jugó mal, especuló temprana y
exageradamente y no tuvo llegada ni velocidad. La defensa
erró gravemente en el gol local y nos quedamos de nuevo con
un empate con más sabor a derrota que a igualdad.
Quedan sólo 3 fechas y estamos a 4 puntos, nada mal teniendo
en cuenta el objetivo original, pero seamos sinceros, con el
equipo que tenemos y los que tienen los demás, ¿no estamos
para arriesgar un poco más y tratar de ganar el título con
un zarpazo final? ¿Está tan lejos esa posibilidad?
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