CLUB ATLETICO INDEPENDIENTE
 

 
Fecha 16: Gimnasia (Jujuy) - Independiente (sábado 19 de noviembre de 2005)
Otra vez lo mismo
 
Lucas Pusineri intenta penetrar la defensa de Gimnasia de Jujuy
A pesar de mostrarse con una actitud similar a la de los
últimos encuentros, Independiente se dejó estar y se retrasó luego de que Eluchans convirtiera el gol de la victoria parcial en Jujuy. El segundo tiempo mostró a un Rojo aún más tímido, sin llegadas y defendiendo el 1-0, que finalmente se quebró en una jugada con varios errores defensivos cuando faltaban sólo 7 minutos y que tuvo a Silva como protagonista, por empatar el juego. Esta vez la culpa del empate fue exclusiva del equipo de Falcioni.
Fuente:FotoBaires

La visita de Independiente a Jujuy se esperaba, al menos por parte de los hinchas del Rey de Copas, como un eslabón al menos accesible en la cadena hacia el objetivo final: el título. Con grandes actuaciones en los últimos partidos (triunfos ante Arsenal y Vélez, empate vibrante en La Plata ante Estudiantes), el Rojo iba como favorito, ante el alicaído rival jujeño, penúltimo en la tablar de posiciones.
En los primeros minutos el partido se dio como se había previsto, ya que Independiente se paró mucho más adelante que su rival, y presionaba en el mediocampo para llegar rápido arriba, para las potenciales definiciones de Bustos Montoya y Agüero, quienes estuvieron de la partida, así como el resto de la formación completa, en la que fue la primera vez en el campeonato que Julio Falcioni pudo repetir alineación titular. El gol rojo no tardó en llegar, aunque sí fue de forma poco común en los últimos años: el boliviano Álvarez ejecutó un lateral largo hacia el área jujeña, Bustos Montoya peinó de forma excepcional y el recorrido del balón encontró a un Eluchans solo, de frente al arco, quien sólo tuvo “frentear” la pelota para que ésta tocara la red y el festejo rojo se escuchara fuerte en el norte argentino. En ese momento, a los 27 minutos de la primera etapa, Independiente decidió bajar la cortina, en una decisión al menos cuestionable. El Lobo jujeño no podía soportar otra derrota -la hostilidad de su propia gente empezó a sentirse-, entonces no lo quedó otra que salir. En los últimos minutos del primer tiempo adelantó filas pero no inquietó a Ustari, algo que en el complemento sería diferente.
El segundo tiempo mostró, quizá, al Independiente más timorato y conservador del actual Apertura. Flojo en ataque, casi sin llegadas, con Agüero totalmente aislado y con un mediocampo que fallaba en la contención de pelota y en el juego para lastimar.
Además de algunos centros, sólo hubo una llegada roja: una contra que dejó solo a Juan Eluchans sobre el sector izquierdo del ataque rojo, con campo para recorrer y con "Kun" como obvio receptor de la sistencia que predecería al 2-0. Pero Eluchans erró lo que debió ser un simple pase y puso a Agüero en una posición incómoda, para que la definición se fuera a un metro del palo de Luciano Palos. El gesto del pibe de 17 años hacia Eluchans sintetizó el sentimiento de los hinchas rojos: es increíble que jugadores como Eluchans, que tienen al menos 4 años como jugadores del club, sigan teniendo esas fallas técnicas en momentos clave. Sino, recordemos las pálidas actuaciones del "3" en el Apertura 2002, cuando las papas "quemaban". Mejor ni hacerlo, sino se empañaría el grato recuerdo de nuestro último título.
Volviendo al partido, Gimnasia, poco a poco, notó que el Rojo ya pedía la hora mucho antes del final. Y en base a tiros desde lejos y pelotas paradas (siempre enviadas por el pie "envenenado" de Juan José Serrizuela -otro campeón rojo en 2002-) buscó el gol que no llegaba. Parecía que el objetivo de los de Falcioni se cumpliría y el Rojo se traería los 3 puntos de la capital jujeña. Quizá era injusto, pero si se quiere ser campeón, “hay que ganarle a todos”, como dice el viejo dicho.
Pero si nos basáramos en otros refranes de la pelota, "para ganar hay que jugar bien", algo que el Rojo no hizo, y quizá por eso, hubo algo de justicia deportiva. Cuando sólo faltaban 7 minutos y todos ya soñábamos con el próximo partido en el Libertadores de América para alentar al escolta o al 3ro. de la tabla, un rechazo de cabeza en el mediocampo jujeño dejó, tras una grave desconcentración de la defensa, a Silva en posición de gol. Éste dominó el balón y corrió unos pasos dentro del área roja, frente a un Ustari que pareció dudar, o resbalarse, pero que no pudo salir a achicar. 1-1 y a cobrar. Falcioni tomándose la cabeza y mirando el reloj fue todo un símbolo. El ingreso de Pereyra tras el empate también pareció otro manotazo de ahogado.
Así como luego del empate en La Plata desde esta columna se dijo que con la actitud y el juego mostrados iba a haber más buenas que malas, el equipo mostró hoy una cara totalmente distinta en su visita a Jujuy. Jugó mal, especuló temprana y exageradamente y no tuvo llegada ni velocidad. La defensa erró gravemente en el gol local y nos quedamos de nuevo con un empate con más sabor a derrota que a igualdad.
Quedan sólo 3 fechas y estamos a 4 puntos, nada mal teniendo en cuenta el objetivo original, pero seamos sinceros, con el equipo que tenemos y los que tienen los demás, ¿no estamos para arriesgar un poco más y tratar de ganar el título con un zarpazo final? ¿Está tan lejos esa posibilidad?

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