Quizá era algo previsible que este irregular Independiente de Falcioni perdiera contra Boca Jrs., el que tiene el mejor plantel del torneo (gastó u$s 10 millones en refuerzos hace menos de 1 año), el que jugó sólo el Clausura en este semestre y el que resultó favorecido por la suerte (la que tiene todo campeón) y también mediante varios fallos arbitrales en la recta final de campeonato.
Pero lo que nadie -o casi nadie- previó fue que el Rojo, con un planteo más que nada combativo, le complicó mucho el partido a los dirigidos por Basile, hasta que Rodrigo Palacio, el jugador más desequilibrante del encuentro, marcó el primer gol.
Con la injusta y comentada ausencia de Sergio Agüero en el primer equipo rojo como máxima novedad, el entrenador dispuso que jugaran Oscar Ustari; Marcelo Méndez, David Abraham, Fernado Cáceres, Lorgio Álvarez; Mariano Herrón; Gastón Machín, Esteban Buján, Lucas Biglia, Emiliano Armenteros y Federico González, como único delantero. Por lo tanto, el dibujo marcaba un inédito 4-1-4-1, con Herrón como "5 retrasado", delante de la línea de 4 de la defensa y detrás de la del mediocampo.
Apenas comenzado el partido, Independiente dio muestras de lo que sería su actitud, al menos hasta el desnivel en el marcador: el Rojo metía y metía, en especial en el mediocampo, área en la que Falcioni quería robarle el balón a Boca para generar molestias y poder avanzar sobre la defensa rival.
Más allá de esto, a los 6' llegó Boca por primera vez, con un zurdazo de Palacio que salió desviado, ante la atenta mirada de Ustari.
Independiente controlaba el desarrollo y también el balón, pero no podía crear peligro concreto, más bien llegaba hasta la entrada del área de Roberto Abbondenzieri, pero sin tener opciones netas para definir.
A los 13' Álvarez trepó por el costado izquierdo, y tras una buena pared con Armenteros, no llegó a definir ante la salida del arquero xeneize: fue la más clara del Rojo en el primer tiempo.
A los 22' el Rey de Copas creó otra muy buena jugada combinada con toques de varios de sus jugadores, con algunos rebotes incluidos. Pero Machín no pudo rematar bien las dos veces que lo hizo, y tampoco llegó al arco un fuerte disparo de Buján, quien, a diferencia del resto del torneo, parecía estar jugado bien.
Apenas dos minutos después empezó la caída de Independiente en el partido, con la lesión y sustitución de Cáceres. Entró en su lugar el juvenil Tomás Charles, quien no había jugado en el torneo, y que además no había tenido tiempo ni para hacer el calentamiento previo. El equipo rojo seguía diezmándose.
Sin embargo, un contragolpe armado por Armenteros -en gran jugada individual- y un remate de Buján entrando por derecha, que contuvo Abbondanzieri, fue otra buena opción que tuvo el Rey de Copas, a los 26'.
Boca pareció despertarse promediando la media hora de juego, y allí comenzó a tener llegadas un poco más claras, siempre a través de la destacada actuación de Palacio, quien desbordó y superó, una y otra vez, a cualquier defensor que saliera a tomarlo.
A los 30', tras un córner ejecutado por Federico Insúa, Palermo metió un cabezazo que salió cerca del palo derecho de Ustari. Enseguida, apenas segundos después, fue Daniel Bilos quien sin marca, conectó también de cabeza el balón, que fue retenido en el medio del arco por el arquero rojo.
Independiente amagó con reaccionar, ya que el juego, en especial en la mitad del terreno, seguía siendo parejo. Otra vez fue Buján el que disparó de media distancia a los 33'. En esta oportunidad, la pelota salió por encima del travesaño.
A los 36', y tras una desconcentración de la defensa roja, llegó el primer gol de Boca: Palermo asistió a Palacio, quien superó la marca, y cuando parecía que primero llegaba Ustari, alcanzó a puntear suavemente para que la pelota entre, mansa, en el arco vacío. La imagen pareció evidenciar que el arquero había salido mal, pero por la forma de enviar el pase por parte de Palermo, la lectura de Ustari fue correcta: el gol fue por mérito de Palacio más que por error del guardameta.
Al equipo de Falcioni parecía no alcanzarle con el planteo que había dispuesto, ya que estaba en desventaja. Boca pareció relajarse y apostar a alguna otra intervención de Palacio, el único jugador boquense que disputó el partido como una auténtica final. ¿Qué habría pasado si a Boca le hubieran impedido que jugara Palacio, como a Independiente se lo hicieron con Agüero?
A los 41' el Rey de Copas tuvo otra clara opción, la última del primer tiempo, en los pies de Machín, quien llegó franco por derecha. Pero la pelota pegó en la parte exterior de la red. La primera etapa terminó con un 0-1 en favor de Boca, con un gusto algo híbrido e injusto, porque no se habían dado muchas diferencias entre ambos equipos.
El complemento, en cambio, estuvo determinado por una acción concreta: apenas comenzado, Palacio nuevamente desbordó a Lorgio Álvarez y logró ejecutar un centro, que fue desviado con un cabezazo por Palermo, en el área chica, ante una pobre marca de Méndez: 2-0.
Allí se "terminó" el encuentro. Independiente siguió manejando bien la pelota, pero ya era tarde, y la disposición táctica ya no servía con semejante desventaja. A los 13' ingresó Enzo Bruno por Mariano Herrón, mientras que a los 30' lo hizo otro juvenil, Lucas Ojeda, por Buján.
El Rojo llegó a través de remates de larga distancia, pero nunca pudo volver a elaborar jugadas con toques o desbordes, mientras Boca jugada a voluntad, sabiendo que ya era campeón, y que, salvo por algún milagro futbolístico, su triunfo en Avellaneda ya estaba decretado.
Lo único destacable que sucedió fue a los 42': un remate a quemarropa de Insúa entrando al área chica del Rojo -con la defensa en desventaja-, que estupendamente tapó Ustari, enviando el balón al córner, y provocando los aplausos de todos, hasta del propio Nº 10 boquense.
Independiente cierra un torneo muy malo, en el que sólo pudo ganar 1 partido como local -todo inverso al anterior Apertura 2005, que finalizó invicto en ésa condición- y en el que se le está escapando hasta la chance de entrar a la Copa Sudamericana, ya que la Libertadores parece aún más lejana. Esperamos que la dirigencia y el cuerpo técnico -continúe el actual o venga uno nuevo- ponga objetivos más acordes a lo que merece un club como el nuestro.
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