¿Quién hubiera pensado, a principios de este torneo, que a Independiente se le iba a complicar tanto ganar en casa (de local, sólo venció a San Lorenzo en la 3era. fecha) y que iba a tener muchas complicaciones en la sumatoria de puntos para clasificar a las copas Sudamericana y Libertadores?
Quizá sí lo hicieron los más críticos hacia el estilo de Julio César Falcioni, el entrenador que cumplió con las expectativas en el torneo pasado -aunque en el debe quedó no haber rendido contra River y Boca-. Pero el resto del mundo del fútbol -incluyendo a quienes no son hinchas de Independiente- pensaba que el Rey de Copas iba a ser uno de los grandes animadores del clausura.
Ahora bien, todo aquello que casi nadie imaginaba, está sucediendo. Desde hace varias fechas, el equipo no consigue rendir bien en el campo, sumado a los magros resultados que se vienen cosechando (como consecuencia absoluta de aquéllo).
Tras una fatídica tarde ante Estudiantes de La Plata, apenas 5 días atrás, el Rojo, por una cuestión de fixtures, volvió a jugar de local. Algo, en teoría, favorable para cualquier equipo, sobre todo grande. Pero justamente el karma rojo de este cuatrimestre ha sido el rendimiento (pobre, muy flojo) y los malos resultados conseguidos en el mítico estadio de Avellaneda: antes del partido ante Gimnasia de Jujuy, sobre 8 partidos, había ganado sólo 1, empatado 3, perdidos 3 y tiene 1 en suspenso -aunque lo va perdiendo, 1-2 vs. Banfield-.
Por eso, la llegada de los jujeños no era tomada como algo favorable, en especial por la buena campaña que éstos vienen teniendo en el campeonato.
Falcioni dispuso algunos cambios respecto del 0-3 contra los pincharratas: salieron a la cancha Oscar Ustari; Marcelo Méndez (para jugar de lateral derecho), David Abraham (volvió por el lesionado Eduardo Domínguez), Fernando cáceres, Lorgio Álvarez (pasando a jugar de "3"); Gastón Machín (en lugar de Martín Fabro), Mariano Herrón, Lucas Biglia, Emiliano Armenteros; Sergio Agüero y Federico González (en su debut absoluto como titular, en lugar del también lastimado Eduardo Bustos Montoya).
En los primeros minutos, pareció que Independiente iba a mejorar, ya que mostró una actitud distinta a los anteriores encuentros: el Rojo se arrimaba con mucha gente, y el debutante González se movía bien por toda la zona de ataque.
A los 5' llegó un buen desborde de Machín, y tras su centro, Armenteros remató desviado, por encima del travesaño. Parecía que el Rojo estaba dispuesto a pelear el encuentro y a generar peligro.
Pero los jujeños no se quedaron en el molde, y respondieron apenas dos minutos después, cuando Matías Oyola superó la marca de Méndez y remató cruzado. El tiro salió cerca del palo izquierdo de Ustari.
El partido se emparejó rápidamente, e Independiente volvió a tener una imagen y un funcionamiento apático y con muy poco peligro para el arco rival. Gimnasia, por su parte, sólo se acercaba con tiros desde larga distancia, todos ellos desviados o controlados fácilmente por el arquero rojo.
A los 21' el equipo jujeño dispuso de una clarísima chance: Oyola aprovechó una mal salida de Ustari y cabeceó con destino de red, pero el propio arquero reaccionó y llegó a atrapar el balón.
Cinco minutos después llegó la expulsión de Franco Sosa, de Gimnasia, por doble amonestación, justamente por dos faltas a Agüero. Sin embargo, el Rojo no podría hacer valer ese jugador de más que tuvo durante todo el tiempo que esa diferencia duraría.
El Rey de Copas no le encontraba la vuelta, y recién a los 28' llegó al arco defendido por José Valdiviezo, aunque fue mediante un remate de Machín, muy desviado.
Las últimas llegadas de la primera etapa también fueron de Independiente, pero no provocaron peligro límite: a los 40' González no pudo llegar a un centro enviado por Machín, que retuvo el arquero jujeño, y a los 44', tras buena jugada del debutante Nº 26, Biglia tuvo su opción, pero disparó muy débilmente. El 0-0 aburrió a todos los presentes, y así se fueron a los vestuarios.
Como también lo hizo en los últimos partidos, Falcioni dispuso un cambio desde el arranque del complemento, haciendo entrar a Enzo Bruno por Mariano Herrón, para darle más "fútbol" al mediocampo rojo, y para tratar de que el juvenil se juntara más con el "Kun" Agüero, quien había tenido poca participación en el primer tiempo.
La última etapa fue tan mala como la inicial. Independiente mostró importantes errores en defensa -uno de Álvarez casi le cuesta un gol a los 4', en los pies de Gustavo Balvorín-, y preocupantes actuaciones en algunos jugadores que deberían ser claves, como Armenteros y Machín.
Más allá de que el equipo de Falcioni parecía apretar a su rival, nunca le llegó con real peligro. A los 9' Armenteros ejecutó un "buscapié" que nadie pudo desviar, a los 16' el mismo Nº 11 remató al arco, pero su disparo pasó por al lado del palo izquierdo de Valdiviezo y a los 17' Álvarez también tiró desde lejos, pero el portero retuvo sin problemas.
A los 22' el Rojo también pudo alcanzar la apertura del marcador, pero Machín -rodeado por 4 jugadores de Gimnasia- no logró conectar el balón en posición neta para convertir.
A los 27' Falcioni metió otro cambio, el de César Pereyra por Lorgio Álvarez, para sumar otro jugador más en ataque y, definitivamente, lograr ganar el partido. Pero poco se pudo notar de este cambio táctico, ya que el el delantero sólo jugó 3 minutos: a los 30' fue expulsado por un foul tan violento como innecesario al defensor Nelson Benítez.
Llegando al final de partido, a los 38', llegó la más clara para el Rojo: Cáceres, lanzado en ataque, tir ó un exquisito centro hacia el área, que peinó justo Agüero, sirviéndola para Machín, quien entraba solo para definir, pero éste no logró dominar bien el balón y no pudo convertir.
A los 41' ingresó Martín Fabro por el propio Nº 8 rojo, y los de Falcioni, en esos minutos finales, contaron con más chances, aunque más por el retraso desesperado de los jujeños (por estar conformes con el punto) que por iniciativa propia.
A los 44' Abraham cabeceó desviado tras un tiro de esquina, y a los 48' casi se le da al "Kun" Agüero a través de un disparo suyo en el último tiro libre, pero Valdiviezo controló sin dificultades.
Independiente sigue complicándose en cuanto a los resultados, y ya se ve difícil su ingreso a las copas -o al menos, a la más importante, la Libertadores-. Pero vale la pena destacar una realidad: todos estos problemas se deben exclusivamente al mal desempeño como local -tanto en juego como en marcadores- que ha tenido en torneo. Jugando así no se puede ser protagonista.
www.elorgullonacional.com |