Venía bien Independiente. Entonado, sobre todo. El 2-0 a Racing en la fecha anterior provocó que la hinchada del Rojo se volviera a ilusionar con ver al equipo en los primeros puestos, tras las derrotas anteriores ante Argentinos Jrs. y Gimnasia LP.
Pero el rival de turno, el Quilmes de Osvaldo "Chiche" Sosa, pareció ser demasiado para los de Julio Falcioni. En el primer tiempo se vio a Independiente algo sorprendido por la capacidad para robar el balón por parte de los jugadores cerveceros, que además dominaron territorialmente y tuvieron más posesión.
Independiente saltó a la cancha con el mismo equipo del segundo tiempo exitoso del partido con Racing -Martín Fabro fue titular, por izquierda, en lugar del todavía lesionado Emiliano Armenteros, quien tampoco había sido de la partida en el clásico, aquella vez suplantado por Esteban Buján-, pero poco pudo hacer el mediocampo formado por el citado juvenil, Lucas Biglia, Mariano Herrón y Gastón Machín.
Quilmes, con el pasar de los minutos, con paciencia y hasta con algo de oficio, fue anulando los caminos habituales que el Rojo tiene para llegar a sus delanteros Sergio Agüero y Eduardo Bustos Montoya, quienes poco participaron de los primeros 45'. Los de Sosa, por su parte, llegaron, pero no pudieron aprovechar al máximo cada una de sus opciones por la actuación -brillante, una vez más- de Oscar Ustari.
El segundo tiempo fue distinto: Quilmes decidió, de entrada, que el 0-0 era el mejor resultado -aunque no renunció a jugar de contragolpe-, mientras que Independiente adelantó líneas y, aunque aisladas, tuvo algunas chances, desperdiciadas por jugadores propios, y otras bien contenidas por el arquero José Ramírez.
Pero esa actitud distinta se fue dando, en especial, gracias a los cambios que metió Falcioni: primero, a los 18', Enzo Bruno entró por Fabro para volantear por izquierda, mientras que a 10 minutos después, Hernán Fredes suplantó a Machín, e intentó desnivelar con su técnica por derecha. Con ellos, Independiente tuvo más la pelota y consiguió utilizar más y mejor por los extremos, algo que en el primer tiempo había sido casi imposible.
Sin embargo, de contra, los delanteros cerveceros Silvio Carrario y José Chatruc tuvieron sus oportunidades para marcar, pero Ustari también se las negó.
Quilmes se dedicó a "reventar" la pelota y a hacer correr el reloj lo más posible en cada pelota detenida, lateral o lesión los últimos 20 minutos, lo que generó un pobre espectáculo y mucho enojo por parte del público rojo, que asistió en forma masiva.
Independiente no pudo marcar, no pudo superar la férrea defensa cervecera y de nuevo empató 0-0. En el balance de los juegos de local, en el presente torneo, el Rojo sólo marcó 1 gol en 4 partidos (a San Lorenzo), ganando ése partido por la mínima, empatando con Lanús y con Quilmes en 0, y perdiendo 0-1 con Gimnasia LP. Sin embargo, el Rey de Copas se mantiene a tiro de la punta, a sólo 4 unidades del líder Colón de Santa Fe, por lo que las chances y las ilusiones están más que intactas. Eso sí: habrá que mejorar...
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