El Independiente de Falcioni sigue cosechando puntos: esta vez le ganó el clásico a un pálido San Lorenzo de Almagro, por 1-0, en el estadio Libertadores de América, en un encuentro en el que debió haber triunfado por por goleada, teniendo en cuenta el rendimiento rojo y el del rival. El gol lo marcó Bustos Montoya, y la gran figura fue Lucas Biglia. De esta forma, el Rey de Copas llega a la cima de la tabla de posiciones.
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Independiente se despachó con un gran rendimiento en el partido ante San Lorenzo de Almagro, y le ganó 1-0, en un encuentro jugado en el estadio rojo de Avellaneda.
Desde el inicio del juego, el Rojo copó la mediacancha, y a fuerza de presión de parte de los volantes de quite y rapidez para buscar del medio hacia adelante, generó los caminos necesarios para crear una gran cantidad de opciones de gol.
San Lorenzo nunca fue medida. El equipo dirigido por Gustavo Alfaro sufrió de una timidez y una impotencia quizá excesivas. En los primeros minutos, el Rojo le tocó la pelota y generó chances, mientras se palpaba en el ambiente que la defensa azulgrana no podría parar los intentos ofensivos de los delanteros rojos, si éstos se proponían encararlos.
A los 10 minutos llegó el único del encuentro gol, tras una serie de rebotes en el área chica, con un remate de Eduardo Bustos Montoya, quien se anotó el segundo gol para su cuenta personal en el torneo.
A partir de allí, Independiente no paró de llegar con claridad y peligro al arco defendido por Sebastián Saja, quizá el único jugador de San Lorenzo que tuvo un buen partido, más allá de la derrota final. Tuvieron chances Bustos Montoya, Emiliano Armenteros y Sergio Agüero. La más clara fue una del propio Kun, quien gambeteó dos veces al arquero, en el área grande, pero en ambas sus remates no consiguieron tocar la red. El palo, también, salvó a Saja.
Mientras tanto, el panorama ofensivo de San Lorenzo era casi inexistente: cuando estaba por terminar el primer tiempo, el equipo de Boedo llegó mediante un disparo de larga distancia del paraguayo José Cardozo, que Oscar Ustari (hoy mostró nuevamente una frialdad y una categoría impresionantes) desvió al córner.
Independiente mereció irse a los vestuarios al menos con 2 o 3 goles más en su haber. Pero como iba sólo 1-0, el partido todavía estaba abierto.
El complemento mostró un desarrollo similar al primero, aunque Independiente "bajó un cambio", para regular el triunfo parcial. Más allá de eso, el Rojo siguió generando opciones para marcar, en especial debido al flojo desempeño defensivo del equipo de Alfaro.
Con el Rojo más pensativo y tratando de aprovechar contragolpes por la disposición más ofensiva del Ciclón -Alfaro metió al volante ofensivo Mauricio Molina por el contenció Ricardo Verón-, comenzó a crecer la figura del encuentro: Lucas Biglia.
Biglia -a pesar de compartir la tarea de volante central con Mariano Herrón- fue siempre el dueño de la mitad de la cancha. Su papel fue central, tanto en quite a la hora de defender como cuando se generaron avances, que a la larga se transformarían en ataques.
Con ése "León" en la mitad del campo, más las buenas tareas de Bustos Montoya y de Agüero en ofensiva, Independiente generó opciones para aumentar la ventaja, algo que no pudo conseguir, por impericia o por suerte (el travesaño también salvó al arquero de San Lorenzo en otra chance, con un remate de Gastón Machín desde el costado derecho).
El tramo final del encuentro fue emotivo, porque San Lorenzo atinó a conseguir el empate mediante pelotazos o centros desde donde pudieran enviarlos sus jugadores, e Independiente intentó controlar el balón para hacer consumir los últimos minutos, y cuando pudiera encontrar alguna opción, definir el pleito con otro gol, algo que finalmente no sucedió.
El 1-0 fue justo en cuanto a qué equipo ganó, pero el Rey de Copas mereció marcar muchos goles más, y quizá no "sufrir" esos últimos segundos, con su defensa despejando los pelotazos frontales que San Lorenzo tiraba para ver si surgía alguna cabeza salvadora, o algún error defensivo rojo.
Independiente ganó el clásico y así llegó a la punta. Ojalá que este sendero de triunfos (y de invicto como local, desde hace ya 14 encuentros) perdure en el tiempo y nos el equipo de Falcioni nos dé más alegrías, y de las grandes.
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