Independiente, de la mano de Julio César Falcioni, no pudo comenzar el torneo Clausura con el pie de derecho. Un debut de local ante un equipo supuestamente inferior como Lanús era una gran chance, a priori, de comenzar sumando tres puntos en la primera fecha.
El Rojo mostró el mismo "dibujo" táctico del torneo anterior, con una salida obligada (Marcelo Méndez jugo de "4", por el suspendido Martín Pautasso) más un refuerzo por un apartado (Gastón Machín de "8" y con la "8", por Lucas Pusineri, ahora en River Plate). El resto del equipo, igual.
Rápidamente se notó que el partido iba a ser parejo, trabado, con un Rey de Copas tratando de sacar diferencias en medio de un planteo tendiente a la fricción por parte del rival, mientras que éste, aparte, intentaría aporvechar alguna contra para encontrar el desnivel. Chanches tuvieron los dos, pero ninguno pudo hacerlas realidades.
Pero a los 41 minutos de la primera etapa sucedió uno de los hechos más comentados del domingo: el árbitro Sergio Pezzotta le anuló, increíblemente, un gol a Eduardo Bustos Montoya, cuando el mismo referre, segundos antes, lo había autorizado a continuar con la jugada y había instado a su juez asistente a que bajara su bandera (éste había interpretado que había posición adelantada del "9" rojo). Cuando el delantero siguió y convirtió, el juez volvió atrás, anuló el gol y cobró el offside que él mismo había desestimado en tiempo real.
El segundo tiempo fue más de lo mismo, aunque con menos llegadas. El partido se tornó aburridísimo y el 0-0 final se comenzó a palpar. El Rojo perdió empuje, pareció como que estaba entregado, o como que no podía encontrarle la vuelta al planteo de los Granates y que aceptaría el empate.
Encima, los cambios no funcionaron. Entraron Jeremías Caggiano por Bustos Montoya y Martín Fabro por Emiliano Armenteros, pero el equipo siguió "deambulando" en la cancha, inseguro, y sin ser punzante arriba. Encima, Sergio "Kun" Agüero no tuvo su mejor tarde, y los compañeros, en general, poco hicieron para acompañarlo en las excursiones ofensivas. Hacia el término del encuentro, también ingresó Enzo Bruno, en su debut oficial en el Rojo. Tuvo sus pinceladas, y fue el que tiró un centro perfecto para la cabeza de Caggiano, quien no aprovechó la ocasión para darle el triunfo a Independiente.
Justamente, y para el final de esta columna, queda un párrafo aparte para Jeremías Caggiano, quien desperdició increíblemente el mencionado gol, cuando iban cuatro minutos de descuento. ¿Hasta cuándo se puede seguir manteniendo a un jugador que nunca ha hecho la diferencia en todas las oportunidades que se le dieron, tanto de titular -pocas, a decir verdad- como de suplente que entra en segundos tiempos con minutos para intentar ganarse la titularidad? Caggiano sigue entrando, y sigue errando. Mientras tanto, César Pereyra y Osvaldo Miranda miraron todo desde afuera.
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