Independiente sigue desorientando en el presente Apertura, generando grandes
performances y triunfos como el de la fecha anterior ante Gimnasia LP y
luego dando pobres espectáculos frente a diferentes tipos de equipos,
incluyendo a los que supuestamente son más débiles, como el caso de Godoy
Cruz de Mendoza, debutante en Primera División y club ante el que el Rojo
nunca había jugado oficialmente en la historia.
Para jugar en el mundialista de Mendoza, Jorge Burruchaga contó, por primera
vez desde la primera fecha, con todo el plantel a disposición -sin
lesionados o suspendidos- para armar el equipo y se decidió por Oscar
Ustari; Lorgio Álvarez, Leandro Gioda, David Abraham, Vladimir Marín; Sergio
Orteman, Sebastián Carrizo, Emiliano Armenteros; Rodrigo Díaz (por Ismael
Sosa); Daniel Montenegro y Germán Denis.
Los primeros 15 minutos se vio un partido chato, sin ideas, en el que se
esperaba más de Independiente de forma lógica, sólo por el peso de sus
nombres propios. Aún así, la primera llegada clara fue recién a los 16',
cuando tras un arranque de contra en velocidad del colombiano Marín éste
cedió para Rolfi quien remató de forma casi perfecta desde más de 30 metros
y pelota impactó en el poste derecho del arquero Sebastián Torrico.
La segunda llegada peligrosa para el Rojo fue a los 23', cuando Díaz jugó
bien para Orteman y el uruguayo envió un centro de derecha a izquierda para
Armenteros que entraba solo. El cabezazo del Nº11 salió desviado, por encima
del travesaño.
El Rojo era más, pero no ejercía toda la presión que podía, o al menos que
se esperaba de un equipo, en los papeles, tan superior a su rival.
A los 26' llegó una gran combinación entre Denis y Montenegro, quien cedió
al Rengo Díaz. Su remate también pasó cerca del palo de Torrico.
Pero cuando un partido viene mal, viene mal del todo. A los 38', en la
primera distracción del costado izquierdo de la defensa roja (que no fue
vital para la concreción del tanto, ya que hubo mucho mérito de los
jugadores de Tomba), llegó la apertura del marcador: desbordó bien Enzo
Pérez y su centro atrás le cayó a Mauro Poy, quien de media vuelta marcó un
bonito gol. 1-0 en la primer llegada de los mendocinos.
Independiente pareció derrumbarse, ya que los locales pudieron haber marcado
más goles antes del final de la primera etapa, a los 41' con un contraataque
en el que la defensa del Rojo marcó muy mal y Poy la tiró por arriba del
travesaño, y a los 45', cuando nuevamente el autor del gol sacó un zurdazo
cruzado ante la marca de Gioda, que se fue desviado por muy poco.
El primer tiempo se fue y el Rojo había tenido poca buena suerte en ataque y
mucha de la mala en defensa. Habría que buscar el empate rápidamente en el
complemento.
Pero los primeros minutos del segundo tiempo fueron fatales: el cambio de
entrada de Gastón Machín por Armenteros no tuvo tiempo para aceitarse,
porque apenas a los 6' llegó el segundo gol mendocino.
Vino un centro nuevamente de Pérez desde la derecha y cuando estaba en
posición correcta para rechazar, se resbaló Gioda. Ése error determinó que Álvarez, quien cerraba por atrás, también calculara mal y así tomó la pelota
Hernán Buján, a sólo 3 metros de la línea de gol. 2-0.
El panorama era complicadísimo. El Rojo no hacía pie en ataque y sufría
mucho en defensa. Burruchaga metió otro cambio, a los 11': Ismael Sosa por
Orteman.
Pero todo parecía estar en contra del Rey de Copas: cuatro minutos después
del ingreso del juvenil delantero, Abraham cometió un error fatal en defensa
y perdió la pelota ante Poy, quien encaró hacia el área chica y cedió atrás
a Diego Villar. 3-0.
La noche era para olvidar. Iba un cuarto del complemento e Independiente,
con un enganche, un mediapunta y dos delanteros, no había llegado ni una vez
al arco del Tomba.
Pero el efecto-reacción pareció llegar a partir de los 20'. Ustari sacó
rápido una pelota que había interceptado tras un tiro libre de los
mendocinos y agarró a la defensa distraída. El pibe Sosa aprovechó la
ocasión y le ganó a Marcos Barrera, pero éste le cometió penal.
Disparó Rolfi Montenegro -había tenido porcentaje ideal en sus penales en
este torneo-, pero atajó Torrico. El Nº10 pudo con el rebote y descontó para
el Rojo.
Allí pareció que Godoy Cruz temió a los fantasmas de los anteriores malos
partidos y decidió cuidar el resultado. Burruchaga decidió el ingreso de
Eluchans por Marín, para darle más velocidad y más presencia en el área
rival. La defensa comenzó a "tirar" el offside casi en la línea central.
Independiente estaba jugando a matar o morir.
Pero los mendocinos, haciendo correr el tiempo y con algo de suerte,
pudieron salvarse de los ataques rojos y soportar la presión de los de
Avellaneda.
A los 32' Denis tuvo una opción inmejorable al cabecear un córner ejecutado
por Sosa, pero Torrico salvó de forma espectacular. Allí el Rojo pareció
darse cuenta que el partido estaba casi perdido.
Cuando faltaban 7 minutos Poy -el mejor de la cancha- tuvo otra opción, en
la que cedió a su compañero Villar, pero justo llegó Abraham para cerrar y
enviar al córner.
Independiente dio un triste espectáculo en el que combinó horrores en
defensa y una mala suerte increíble (hasta Rolfi erró el penal, más allá de
convertir tras el rebote). Así será muy difícil seguir peleando arriba. Hay
que encontrar una línea de juego que haga que el equipo sea protagonista en
todas las canchas y que le permita estar más cerca de ganar que de pasar
verguenza, en especial con rivales de poca categoría, que seguramente no
jugarán en primera la próxima temporada.
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