El Independiente de Jorge Luis Burruchaga volvió a perder como en la fecha
anterior, frente a San Lorenzo, aunque esta vez el resultado fue más
merecido, debido a que el Rojo jugó muy mal -en especial en la zona
defensiva- y no pudo hacer nada ante el esquema diseñado por Estudiantes una
vez que los pinchas alcanzaron el 2do. gol.
Burruchaga metió mano en la formación, retrasó a Daniel Montenegro para
jugar de "10" y puso otro delantero, aunque mantuvo la defensa con tres
hombres. Salieron a la cancha Oscar Ustari; David Abraham, Leandro Gioda,
Guillermo Rodríguez; Fernando Lorefice (entró por Martín Fabro), Sergio
Orteman, Mariano Herrón, Vladimir Marín; Montenegro; Ismael Sosa (ingresó
por Emiliano Armenteros) y Germán Denis.
El partido tuvo un primer tiempo intenso, con una cancha muy pesada por la
lluvia que había caído durante casi toda la tarde-noche en el sur de la
provincia de Buenos Aires, y eso motivó, quizá, que el estilo de juego de
Estudiantes se viera más favorecido.
El Rojo pareció estar más despierto al principio, cuando un buen taco de
Orteman en el área rival dejó solo para definir a Marín, que había subido
por su banda. El colombiano pateó bien y fuerte, aunque la pelota salió
cerca del palo izquierdo del arquero Mariano Andújar.
Pero, a continuación, vino una jugada desgraciada de la defensa roja, que
sería el preludio de lo que ocurriría luego: tras un centro en ataque de la
delantera local, la pelota le quedó a Calderón, quien no pudo definir bien,
a escasos metros de la línea de gol, la pelota le quedó servida a Rodríguez,
para mandarla al córner. El uruguayo desvió, pero casi convierte en contra
de su valla, de no haber pegado el balón en el palo derecho de Ustari. Se
salvó el Rojo de forma milagrosa.
Luego vendría la mejor ráfaga de fútbol y chances de Independiente en el
partido: primero con un tiro de casi 25 metros de Rolfi Montenegro que
primero rozó el arquero con una de sus manos y que luego pegó en el
travesaño para irse al córner, y, tras ésa jugada, otra similar, con Orteman
definiendo desde fuera del área, que también tapó Andújar.
Pero lo bueno duraría poco: cuando estaba por terminar el primer tiempo, a
los 42', desbordó Mariano Pavone por la izquierda de la defensa del Rojo y
tiró un centro que le cayó justo en la cabeza a Calderón: definición cruzada
y 1-0 para Estudiantes. No hubo tiempo para mucho más.
El complemento arrancó con todo, ya que a los 3' Orteman imitó a Pavone en
la corrida por la banda izquierda y echó el centro que conectó Ismael Sosa
para empatar el pleito. 1-1.
Pero la alegría roja duraría poco. Dos minutos después, la defensa de
Independiente cometió un nefasto blooper que le devolvió la ventaja a los
dirigidos por Diego Simeone: tras una tiro libre que hizo caer la pelota en
el área roja, Gioda, solo para rechazar, le erró al balón, y eso hizo además
que se descolocara Ustari. Alayes, atento, aprovechó el error y marcó el
segundo gol pincha. 2-1.
Encima, un minuto más tarde, se fue expulsado Lorefice, por juego brusco. El
panorama del Rey de Copas estaba complicadísimo.
Sin embargo, y más allá de las emociones, el trámite se hizo más trabado, y
los de Burruchaga no encontraron nunca el rumbo para llegar al empate.
El entrenador, además, dispuso cambios extraños: a los 20' metió al
mediocampista Armenteros por el delantero Sosa, a los 27' a Juan Eluchans
por Marín, y un minuto después, a Fabro por Herrón. Pero ninguna
modificación de nombres ni táctica pudo cambiar el partido.
Montenegro y Denis no pesaban en el ataque, y la defensa siguió "haciendo
agua" en cada contraataque pincha, que jugaba sistemáticamente de esa forma
aprovechando la desesperación de los visitantes.
Así Estudiante se fue perdiendo chances increíbles, algunas clarísimas, en
especial en los pies de Juan Verón y Diego Galván. Ustari se transformó en
la figura de los rojos, evitando goles de forma espectacular.
El cierre del partido se dio con la expulsión de Guillermo Rodríguez, quien,
aparte de tener una noche para el olvido, no pudo completar los 90 minutos.
Independiente sufrió de un mal juego propio notable, y de esta forma le será
muy difícil mantenerse en las posiciones de vanguardia. El entrenador,
además, tendrá que meditar acerca de algunas actuaciones individuales, tanto
de titulares como de suplentes que entran en los complementos, ya que
ciertos jugadores tienen niveles muy bajos, que llegan a sorprender a
propios y extraños. Burruchaga tiene tarea para el hogar.
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