Independiente protagonizó un partido casi calcado a su presentación de la semana anterior, al menos en cuanto a cristalizar en goles su poderío ofensivo en pocos minutos, y en el segundo tiempo. La víctima de turno fueron los cordobeses de Belgrano, que llegaron al Libertadores de América tras una semana convulsionada, por la sorpresiva renuncia de su entrenador, Carlos Ramaciotti.
Jorge Burruchaga, para su debut como entrenador en el estadio que lo vio brillar como jugador, dispuso la misma formación inicial que batió a Colón en Santa Fe: Oscar Ustari; Lorgio Álvarez, Leandro Gioda, Guillermo Rodríguez, Vladimir Marín; Gastón Machín, Sergio Orteman, Sebastián Carrizo, Emiliano Armenteros; Daniel Montenegro y Germán Denis.
El partido se inició tal como lo suponía la tremenda masa roja que colmó el estadio (hubo casi 40.000 hinchas rojos): Independiente presionó en campo rival, y mediante la velocidad de Montenegro y la fortaleza física de Denis, hizo pie en el territorio celeste, aunque con el pasar de los minutos el partido se fue emparejando.
Mientras Carrizo y Orteman dominaban el mediocampo, tanto Machín y Álvarez por la derecha, como Marín y Armenteros por la izquierda, trataban de desbordar la defensa del conjunto cordobés, pero faltaba hilar fino en el cierre de cada jugada.
Encima, el arquero Germán Montoya estuvo muy seguro, al punto de detener algunos remates de Montenegro, y en especial, uno de Denis, quien tras una gran jugada entre Orteman y Marín, quedó solo ante el guardavalla, pero éste fue más inteligente y controló el balón.
En el segundo tiempo, Independiente mantuvo la misma actitud ofensiva, pero fue más claro a la hora de definir. Y más allá de que no fue autor de ninguno de los tantos, en el triunfo rojo mucho tuvo que ver la actuación de Montenegro.
A los 19', el Nº 10 rojo tomó un pase de Rodrigo Díaz (había entrado a los 13' por Armenteros) y encaró a la defensa celeste, superando a los últimos hombres, pero recibiendo faltas. Aún así, Rolfi logró pasar el muro, y dejó la pelota servida para que el propio Díaz llegara para rematar cruzado al palo derecho de Montoya. 1-0. El delirio de los hinchas se hizo escuchar y el estadio de la Doble Visera ardió.
Pero como pasó también en Santa Fe, no hubo mucho tiempo para festejar el primero, ya que el Rojo metió enseguida el segundo: nueva gran acción de Montenegro con asistencia perfecta para Machín, quien imitó a Díaz en la receta para definir y cruzó un violento remate al arco celeste: 2-0 y fiesta total en apenas 22' del complemento.
El Rojo, ya parado como para aprovechar letalmente el contragolpe, no veía una reacción seria de su rival, y esperó tranquilo una chance más, que llegó apenas 5 minutos después del gol de Machín, cuando de nuevo el Rolfi metió una pelota bárbara para Denis, quien gambeteó al arquero en la entrada del área y se fue corriendo solo hacia el arco vacío para sentenciar la goleada: 3-0.
A partir de allí el Rojo pareció "dormirse" con la alegría del resultado, y Belgrano intentó una levantada en su juego, sobre todo con la presión de los delanteros Matías Gigli y Jorge Cervera, que trataban de ahogar la salida de la defensa roja.
El premio consuelo para los cordobeses llegó a los 38', cuando Gigli remató al arco entrando al área y la pelota picó justo antes de caer en las manos de Ustari (quien se había arrojado correctamente), lo que le provocó una mala pasada al arquero y significó el descuento que sería el resultado final. 3-1.
Los últimos minutos del partido mostraron un interesante juego de ida vuelta (tanto Independiente como Belgrano tuvieron algunas chances más como para anotar), pero con la certeza de que el juego ya estaba definido.
Sorprendió la condición física de Montenegro, quien corrió todas las pelotas hasta el pitazo final con la misma velocidad. A los 39' salió Denis e ingresó en su lugar Antonio Barihjo, quien tuvo de esta manera su debut con la camiseta del Rey de Copas. Al Chipi se lo vio impreciso y lento, a tal punto que no pudo llegar a una pelota que Montenegro le cedió y que pudo haber sido el cuarto gol.
Independiente volvió a ganar, pero sobre todo, volvió a mostrar que está para cosas importantes en el Apertura. Pocos equipos argentinos tienen la solidez defensiva y, sobre todo, las variantes ofensivas que tiene el equipo de Burruchaga, con dos laterales muy buenos a la hora de proyectarse (Álvarez y Marín), dos volantes externos que tienen buen pie y definición (Armenteros y Machín), gran juego aéreo (Gioda, Orteman, Rodríguez, Denis), un media-punta tan explosivo como Montenegro y un goleador de raza con tanto potencial como el propio Denis.
Parece que Independiente está volviendo a las fuentes, pero no sólo como institución y a partir de un buen momento económico, sino también desde un estilo de juego. Por eso, en la Avellaneda que arde, se vislumbra algo grande.
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